domingo, 20 de noviembre de 2011

Patoprácticas

Bueeeno, ya he acabado mis únicas prácticas en el hospital este cuatrimestre. Si señores, es triste pero un estudiante de medicina en 3º de carrera solo tiene dos semanas de prácticas en el hospital en todo el año.

Como ya les había contado, me tocó con el Dr. House también conocido como Dios. Y esto ahora puedo decir que es la pura verdad.

No puedo contarles demasiado sobre lo que ha pasado en esa planta, pero voy a relatarlo de una manera diferente. Lo cual quiere decir que todo lo que cuente a continuación tendrá algo de verdad y algo de mentira.



Cada día que salíamos por la puerta trasera, mis compañer@s y yo recordábamos los buenos momentos de la mañana.
Entre ellos, un chico, bastante joven, que anda deambulando por el pasillo con mascarilla y auriculares con música a toda leche. El dr. House nos contó que estaba allí de arresto por haberse escapado con una enfermedad infecciosa.

Lo sorprendente de este personaje es que cogía el ambientador, los utensilios de enfermería, me ayudaba a ponerme la bata, etc. Pero con razón, lleva allí un año. Se imaginan lo que es estar un año entre 4 paredes rodeados de bichos!!??? Yo me desquiciaría.

Pero el mejor momento de cada día era ir a ver a mi paciente favorita. Una señora, un poco pa' allá, por decirlo de alguna manera. Un día nos dijo, "es que chicos, mi situación es difícil, estuve en un cayuco 4 días y 3 noches, pero no me deshidraté ehhh!!". Acto seguido cogió su reloj de pulsera y llamó preguntando por "Emilio" como si de un teléfono móvil se tratara.
Me gustaba ir a verla para ver que historieta se iba a inventar esta vez.

Otra de nuestras pacientes era adorable, como todas, pero ésta podía subirnos la moral hasta el peor de los días. Le preguntaba al dr. House que cómo nos elegían allí, que por qué él siempre iba acompañado de las chicas y los chicos más guapos, si los había elegido él mismo.

Y así 10 historias que espero no olvidar. Ha sido mi primer contacto con el hospital, aunque eso no es del todo cierto. Pero si que ha sido la primera vez que me he podido comunicar con los pacientes (porque las otras veces no me entendían, eran griegos e italianos).
Uno de mis compañer@s me dijo que se veía que me gustaba el "rollito hospital" y es verdad, siempre lo he dicho. A mí con ponerme una bata y andar por las habitaciones oyendo y viendo lo que hacen los médicos me conformo, me encanta estar allí, me encanta subir el ascensor y oler a hospital. Es algo que no puedo evitar y si vas conmigo lo notarás.







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